En las caras,
en las sonrisas de otros,
en tantos lugares
espero que aparezcas
y te acerques.
Y te veo,
en ocasiones,
en mis momentos,
en los segundos
que me pasan despacio
tan lejos, tan lejos,
de todo cuanto veo
de todo cuanto tengo
de todo cuanto siento.
Y si me llega la hora
de averiguar cómo pararlo
no sé si tendría fuerzas
para querer intentarlo.
En este agujero
los relojes se sonríen
y me agarran las piernas,
mientras yo te veo
en las caras,
en las tristezas de otros,
en mis noches, no,
en todas las noches.
Que el aire sea menos pesado
cuando me haga el amor
Que el tiempo no sea tal
y la menta tenga su sabor.
En las caras, te veo
En las despedidas, no respiro
La menta, ya no la percibo
Y el olor, el olor
El olor lo recuerdo,
se pasea, en los cuerpos,
como tú te me apareces;
en las caras,
en las sonrisas de otros,
en tantos lugares,
donde tú ya no estás.
domingo, 25 de agosto de 2013
domingo, 2 de junio de 2013
Viajeros
Dijeron aquellos viajeros,
que una vez en tierra lejana
el hombre descubre su esencia
y siente entonces la ausencia
de los campos que dejó atrás.
Que no hay raíces que valgan
en la mochila de los viajeros,
y que no existen fronteras
que no se puedan atravesar
con algunos trozos de sueños
y una pizca de curiosidad.
Recuerde aquel viajero
que en su buen día se fue:
aunque no haya raíces que valgan
siempre le quedará el volver.
Que la tierra no será la misma,
que las personas pueden olvidar,
que todo lo que antes fue sereno
sobre las olas del cambio restará.
Sueñe en su lecho el caminante
en ciudades, mares y tierras,
en volar mucho más alto
que las paredes de su corazón.
Sueñe en su lecho el caminante,
sueñe a dónde partir.
Mas esta tierra a la que vuelve
será otro lugar por descubrir.
que una vez en tierra lejana
el hombre descubre su esencia
y siente entonces la ausencia
de los campos que dejó atrás.
Que no hay raíces que valgan
en la mochila de los viajeros,
y que no existen fronteras
que no se puedan atravesar
con algunos trozos de sueños
y una pizca de curiosidad.
Recuerde aquel viajero
que en su buen día se fue:
aunque no haya raíces que valgan
siempre le quedará el volver.
Que la tierra no será la misma,
que las personas pueden olvidar,
que todo lo que antes fue sereno
sobre las olas del cambio restará.
Sueñe en su lecho el caminante
en ciudades, mares y tierras,
en volar mucho más alto
que las paredes de su corazón.
Sueñe en su lecho el caminante,
sueñe a dónde partir.
Mas esta tierra a la que vuelve
será otro lugar por descubrir.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)